RCD Mallorca: Manzano dio sus frutos
Una temporada más, y ya van dos consecutivas, el Real Mallorca se encomendó a Gregorio Manzano para seguir subiendo peldaños en su particular escalada. Llueva o nieve, haga sol o truene, si alguien parece tener una plaza fija en el conjunto bermellón es su técnico, que siempre ha dado lo mejor de sí en tierras baleares. Y es que el jerezano fue renovado justo después de ser apeado de la Copa, lo que evidencia la fe de la directiva en sus posibilidades. Y así fue. El Mallorca, a pesar de no desplegar un fútbol vistoso, se valió con la efectividad para, sin hacer apenas ruido, auparse hasta la séptima plaza y optar a puestos europeos hasta la última jornada. Finalmente, y pese a la gran plantilla formada (Moyà, Arango, Güiza, Jonás, Fernando Navarro, Ibagaza..) el sueño se desvaneció en el último suspiro y parece que, de nuevo, una nueva etapa arrancará el próximo curso en Mallorca. Sin el 80% de sus hombres clave, Manzano deberá hacer virguerías para repetir éxitos.
POSICIÓN FINAL | 7
EL MEJOR | Güiza. Dejó escapar la oportunidad de jugar en Europa con el Getafe para regresar a Palma y convertirse en el tan ansiado ‘9’ por el que suspiraba desde hace tiempo Manzano. Y acertó de pleno. Incontestable máximo goleador del campeonato marcando todos y cada uno de los 27 goles en jugada, sin saber qué son los penaltis o los balones parados, su espléndida campaña se vio recompensada con la llamada de la Selección y la consiguiente victoria en la Eurocopa, y con la posibilidad de jugar la próxima temporada la Champions League en las filas del Fenerbahce.
LA REVELACIÓN | Fernando Navarro. Algo vio Louis van Gaal en este lateral zurdo cuando decidió apostar por él en su segunda etapa como entrenador del Barcelona. Sin embargo, su proyección se vio truncada a causa de una grave lesión que le impidió continuar en el seno barcelonista. Primero en Albacete y luego en Mallorca, éste ha sido también su gran año. Intocable en el carril izquierdo y llamado por Aragonés para la Euro, Sevilla es su nueva casa gracias a una más que aceptable campaña.
LA DECEPCIÓN | Emilio Nsué. Desde hace varias temporadas se viene hablando de este joven y prometedor delantero llamado a ser el nuevo Eto’o del conjunto bermellón. Sin embargo, parece que pasan los años y sigue sin convencer a Manzano, que no parece estar muy dispuesto a entregarle la batuta. A pesar del adiós de Güiza, su futuro parece lejos de Palma. La buena noticia es que tan sólo tiene 19 años; la mala, que a sus espaldas suma muchos elogios para lo que aún tiene que demostrar.
CALIFICACIÓN FINAL | 7,5

Descartado por el Ajax de Ámsterdam cuando empezaba a dar patadas al balón, Roy Makaay fichó por el Vitesse Arnhem, un conjunto, el holandés, que le serviría de trampolín para recalar en la Liga de las Estrellas. Su carrera siempre fue de menos a más y así, tras destacar en un Tenerife que no pudo evitar el descenso, el Deportivo se hizo con sus servicios. Makaay se convirtió en un ariete total, imprescindible para todos sus técnicos y Pichichi en su último año en Riazor, donde perforó hasta en 29 ocasiones las porterías rivales y acabó proclamándose Bota de Oro. Luego llegaría el Bayern de Múnich, en donde su instinto asesino dentro del área duró tres temporadas, en las que no dejó hacer lo que más sabe: marcar goles. La campaña pasada, ya superada la treintena, regresó a la Eredivisie para enrolarse en las filas del Feyenoord, en lo que vendría siendo el principio del final de su carrera. Aun así, sumó la nada despreciable cifra de 16 dianas en 29 partidos.
Tenía ganas de escribir estas líneas y dedicárselas a un futbolista que la pasada temporada hizo que pusiera la cremallera en mi boca y presenciase su eclosión como crack mundial. Y es que Fernando Torres fue hasta hace unos meses un jugador, a mi entender, exageradamente sobrevalorado. La prensa madrileña lo idolatró desde que era un renacuajo, desde que en plena adolescencia se enfundó la elástica del Atlético de Madrid. Y a mí siempre me pareció que esas palabras desmesuradas tendrían sentido cuando, al fin, lograse algo importante con los colchoneros o, como sucedió, probase fortuna en una liga de tanto nivel como la Premier League y lo hiciera con éxito. Con la Selección tampoco se compenetraba a la perfección.

